[] Fractario-Re

martes, 19 de agosto de 2008

Foto I


El blanco y negro recuperando el sepia en la memoria.
Una mirada que sugiere una pérdida, un llamado.
Los recuerdos: especie de silencios, que juegan, que clavan sus uñas y se niegan al olvido. La tarde limpia de autos y música lejana, el sonido se detiene,un alto deliberado reclama a través de la imagen sepia que está frente a mi, la palabra, las palabras que has dejado de decir, que han dejado de escribir y, desdoblan una infancia, de esta forma se detiene la sintaxis, una vez más...

viernes, 1 de agosto de 2008

No song

La ciudad entera está llena de solitarios
dominados por la nostalgia del pasado.
EnriqueVila-Matas.
Drifting Body Its Sole Desertion
Flying Not Yet Quite The Notion.
Jerry Cantrell.


Sobre la mesa están las líneas de una posible canción. Esas líneas son la metáfora de una noche de paseo de Layne, el quejido de las hojas de los árboles, la parte próxima al vacío.
Hay una historia que se cuenta en las partituras y hay otra que simplemente existe de manera alterna. Un escritor encuentra lo que parece un hallazgo. Una tarde de tragos en alguna ciudad con ruidosos pedales grunge es el escenario. Conoció a Jerry en un Club a mediados de los 80´s, Jerry siendo ya un guitarrista con genio, sabía desplazar la mano por las notas con carácter, pero cuando se trataba de molestar al público, tenía siempre preparada una buena cantidad de acordes con distorsión armonizada.
Hay un guitarrista al que llamaremos Marc: joven de 27 años, usa cabello largo, pantalón de mezclilla y camisa de franela. Dedica sus tardes a la búsqueda de LP´s. Así había encontrado los clásicos Are you experienced? de Hendrix, This note´s from You en el sello BLUE NOTE de Neil Young.
Cansado un poco de los acordes basados en quintas, Marc recorría los clubes buscando algo diferente, encuentra una banda llamada The Gacy Bunch, la cual tenía la peculiaridad de indagar en las raíces del blues, sin apartarse por completo del sonido de Seattle.
Marc gustaba de darle vida ajena a sus personajes reales, solía crear historias de los músicos que iba conociendo, hacer una especie de homenaje perdido en el cuaderno que llevaba siempre. Ahí frente al escenario: Marc, un bolígrafo y el cuaderno de notas; biografías de extraños o simplemente alguna curiosa nota sobre el músico.
En una página suelta se lee:
Camina por la calle empedrada, acelerando el paso al dar vuelta a la esquina. Sonidos y luces. Sus pies no resisten más, lleva todo el día, se mueve sin saber a dónde va, por qué salió de casa.
Uno de sus amigos le había comentado que visitara al médico, después de que el último concierto fue realmente lamentable, no era el frío el que había entumido sus dedos, era como si sus pensamientos se hubieran detenido. Primero vio como se estrellaba el vidrio grueso de sus recuerdos, cada pedazo de cristal en el suelo, cada parte de su vida en un acantilado, después, ya estaba con luces taladrando como alfileres, la visión se perdía, los sonidos eran fuertes, las notas delicadas encontraron la puerta clausurada al oído.
Sus problemas empezaron en uno de sus últimos viajes. Salía con una mujer que vivía deslizando su vida entre el son del padre y la música portuguesa de su madre. Había estado completamente entregado a esa relación de corto tiempo, fue como adentrarse a un instrumento nuevo, el olor delicado de una canela que se desvanece en el café, la voz como motivo para llevarlo a penetrar por sus historias, era una música cortada entre el fado y el son.
Ella sale una tarde, se pierde entre los pasos en la arena y el sonido del aire. La relación musical duró unos meses, que no son pocos, si se piensan como una infinita posibilidad de movimiento, nota a nota resonando en un espacio blanco. Aún recordaba la brisa del mar portugués, cada insistencia salada del recuerdo lo había llevado al fractal en su mente, cortar, desprender cada olor, cada mirada, el incesante sonido del viento que corría a la par de las palabras de ella.
Varias noches detuve mi tiempo en algunas partituras de algunos virtuosos, esto me llevó a rastrear el paradero de esta tablatura sin nombre, no había visto a alguien con tal facilidad para la comprensión y ejecución de la música que él poseía, era su lenguaje, su forma de vida, hablaba en notas, se movía…

Marc creía en la idea de concentrar la esencia de la música en su cuaderno, aquello que no escuchamos a primera instancia, Seattle o cualquier ciudad de Portugal, reducida y alterada por la locura de su autor. Un autor obstinado, creador de mundos posibles, un conspirador al que sólo le importaba el dinero para la búsqueda de sus LP´s. Más que un músico, Marc era un escritor escondido, como tantos, que se escapa en las letras de su cuaderno.
Una noche, alrededor de las once, escribe: Conóceme roto por mi maestro, él enseña sobre la infancia del amor en el futuro. Dentro, la inundación otra vez, el mismo viaje de regreso.
Entonces, descubrí un gran misterio. Intento ver mi camino por primera vez. El cuerpo veloz es como una planta desolada que vuela, la noción aún no está tranquila. ¿Estoy errado?¿Tengo que correr lejos para volver a casa? ¿Me fui?
La tarde de ese día, Jerry Contrell lo encuentra sentado, con su postura clásica frente al escenario con un cuaderno y bolígrafo en mano.
¿Puedo sentarme?, dice Jerry.
Marc pide un par de whiskies, y mueve la silla para éste. Esta ciudad se está convirtiendo en un espacio para la desolación, la estridencia, uno podría suicidarse en cualquier momento con esa música, se respira cierta enfermedad.
Jerry se queda consternado. Pensé que te agradaba esa música, con frecuencia te encuentro por estos lugares.
No, no, nada de eso, en realidad me gusta más la raíz de ésta. Pensar en el blues, por ejemplo. Me parece que hay músicos que han sido capaces de percibir en el presente las líneas básicas de la realidad futura, creo que se trata de buscar entre las líneas transparentes que se encuentran en el pentagrama. Dice eso mientras de un sorbo termina su whisky. Pide la cuenta. Marc aprovecha las notas de un solo en el escenario para perderse en el Club.
Sale a pasear. Ligero movimiento del viento en su cabello, un bolígrafo en mano. La inundación otra vez. Mi cuerpo se desplaza veloz como una planta, desolada. Mientras camina, recuerda el accidente, su pareja había muerto, desapareció una tarde, Marc seguía pensando en eso.
Jerry sigue sentado en el Club, hojea el cuaderno y piensa en si acaso Marc lo ha dejado con algún propósito. Lo lee de manera desinteresada. Creía que iba a encontrar otra cosa, nada ahí le interesa, letras, sólo muestras de vacío. Se levanta con un cigarrillo en la mano. El cuaderno sobre la mesa.
Un tipo que tiene un porte diferente, no usa pantalones rotos, ni camisa a cuadros, entra al Club, se sienta en la barra, enciende un cigarrillo y pide una cerveza. Parece ser un periodista, quizá venga a cubrir la noticia del vocalista desaparecido de The Gacy Bunch.

jueves, 17 de julio de 2008

I

La ciudad es un continuo devenir de lo insólito y lo tangile.


II


Si el sentir se condensa,

me quedo con la última mirada.

No quiero un cántaro roto.

III

Creí habitar una literatura. No, creo habitar una literatura,en la que me fragmento,

en la que irremediablemente te tiras al vacío,

a las vías de un tren imaginario.1


IV

Como Tolstoi predijo: las vías de los trenes son una imagen humana del destino.

Causa por causa, todo adquiere un destino descifrable, que nos sorprende y nos aterra.

1 En la enciclopedia summa de escritores menores, Kronenberg da fe de la insistencia de Luis Gondo, a la ciudad rota y la mirada. Nos remonta al imaginario místico de un lenguaje inalcanzable y por lo tanto, fragmentado en los tejidos cognitivos del sujeto.

martes, 15 de julio de 2008

PEÓN

Nada.
Mover un peón sobre el tablero
nada más.
Peón cuatro Dama.
Contra nadie.
Contra el hastío.
Contra la incertidumbre.
Contra la zozobra.
Contra el infinito.
Contra la nada.
Luis I. Helguera

domingo, 15 de junio de 2008

softly as in a morning sunrise

Mientras leo una especie de cuento, de memoria que me gustaría olvidar, escucho un sonido poco armónico, pero es el músico que me gusta, es el estilo que me reconforta. Esta vez no pasa, hay algo dentro, hay un filo, una delicada lámina brillante en la pantalla, es un interesante paralelismo, la guitarra de Ribot con un sonido nuevo, un distorsionador poco usual en él. Sólo tenía que asimilar que los músicos tienden a hacer variaciones con los géneros, por qué no iba a pasar eso con nosotros, volcarnos de pronto a otro género.

domingo, 8 de junio de 2008

En el extranjero

La nada no ocupa mi pensamieno sino mi vida, me decía, hace unos días, en una carta Pichón Garay. Durante las horas del día no le dedico el más mínimo pensamiento; y mis noches se llenan de sueños carnales. Ha de ser porque la nada es una certidumbre, y hay una raza de hombres a la que debo, presumiblemente, pertenecer, que no baila más que con la música de lo incierto.Asi me escribe a veces, desde el extranjero, Pichón Garay. O también: el extranjero no deja rastro, sino recuerdos. Los recuerdos nos son a menudo exteriores: una película en colores de la que somos la pantalla. Cuando la proyección se detiene, recomienza la oscuridad. Los rastros, en cambio, que vienen desde mas lejos, son el signo que nos acompaña, que nos deforma y que moldea nuestra cara, como el puñetazo la nariz del boxeador. Se viaja siempre al extranjero. Los niños no viajan sino que ensanchan su país natal. Otra de sus cartas traía la siguiente reflexión: el ajo y el verano, son dos rastros que no vienen siempre desde muy lejos. El extranjero pone en evidencia su irrealidad. Estoy tratando de decirte que el extranjero --es decir, la vida para mi hace siete años-- es un rodeo estúpido, y tal vez en espiral, que me hace pasar, una y otra vez, por la latitud del punto capital, pero un poco mas lejos cada vez. Releyéndome, compruebo que, como de costumbre, lo esencial no se ha dejado decir.O incluso: dichosos los que se quedan, Tomatis, dichosos los que se quedan. De tanto viajar las huellas se entrecruzan, los rastros se sumergen o se aniquilan y si se vuelve alguna vez, no va que viene con uno, insasiable, el extranjero, y se instala en la casa natal.
Tomado de: La Mayor (1976) Juan José Saer

martes, 3 de junio de 2008

¿Cuánto más puede escribir mi pluma? ¿cuántas palabras por minuto puedo teclear? el tiempo recorre el curso y las ideas son eso, sólo ideas. ¡Apaga la computadora ya y tira la hoja de papel!, un momento, la tinta de mi bolìgrafo se ha botado .

martes, 29 de abril de 2008

La vida es una puta que se descubre en las madrugadas

El sueño de los espectros en la hora infame
que es todas las horas
aceza perseguido por el bosque…
Leopoldo María Panero y José Águedo Olivares

2:26 de la mañana, un sonido habitual de celular me ha despertado, después, el silencio se filtra por la alcoba. El silencio está íntimamente relacionado a la memoria. Ha habido un regreso. Pensé que sería algo más simbólico, quizá en el fondo lo es y aún no termino de percibirlo. Un fantasma aparece de entre las luces neón y el humo del cigarrillo que se desplaza lentamente como vida de niño que no tiene conciencia del tiempo, éste que busca en las heces del olvido. Por qué debía de encontrarle esa madrugada, por qué en ese espacio, el símbolo está ahí, pero no logro descifrarlo. No recuerdo exactamente hace cuánto tiempo pasó, pero aún recuerdo la furia contenida en cada una de mis palabras. Fue por ese entonces cuando empecé a probar suerte con el filo de las letras, cuáles son las que más se incrustan, cuáles sólo hacen una ligera perforación… no hay un arrepentimiento, estoy convencido de que todo lo que pasó estaba determinado, alguien tenía que hacerle saber ciertas cosas, aunque creo que él no ha cambiado y ahora no sé si eso me importe. No esperaba el tipo de recuentros comunes: un abrazo y un beso, no, tampoco esperaba que su rostro se perdiera entre el humo y un sentimiento indigo, una mujer que bailaba para nosotros, que intenta hacernos pasar un rato feliz, los malos chistes que con el paso de la noche se tornan al hastío; la vida se muestra con humor, no hay duda de eso. No sé qué tan difícil sea conocer a esa persona que se llama a sí mismo tu padre, curioso, mi Padre nunca tuvo problema en que le llamara Juan, así, a secas y tampoco fue tan difícil descubrirlo, soy en gran parte él, mi música nació desde esa posición, la mayoría de mis criterios tienen ahí sus raíces; en cambio el aparecido llega con la idea de asumirse como mi padre, no lo sé… la vida prostituye posiciones y hay quienes pretenden jerarquizarlas.
Debo confesar que nunca había sentido tan poca conmoción por estar con una persona y si decidí verlo en los días siguientes, es sólo para saber qué hay, no quiero resentimientos en mi vida, tampoco pretendo asumir nuevas posiciones, no por él.
Es tan nula mi relación, que podría dejar de escribir ahora mismo sobre ese tema. Si esta vez quedará la duda, la incertidumbre que me recorrió por años, pero tengo que asumir que alguien no desaparece, que alguien se presenta, se muestra…