[] Fractario-Re

viernes, 15 de febrero de 2008

martes, 12 de febrero de 2008

Ella quería salir, moverse, dejar atrás algo, no sé, en el fondo sentía la necesidad de trazar, delinear, pero tenía una sensación, un ligero peso. Decidió trabajar, ganar su propio dinero, no importaba mucho el pago, quería sentirse propia de su vida, es decir, quería hacer lo que le viniera en gana, era su tiempo y espacio. Cada noche guardaba un objeto en una peqeña caja, todas las noches lo hacía como ritual, esa idea repetida de borrar a partir de un cosa extraviada, le encantaba. Tenía una tenue luz enfrente de su cama, un libro siempre abierto, una historia encerrada en lata. Un sacacorcho fue esa noche el motivo, un vino con mal recuerdo, una resaca impresionante la acechaba, su lata fue invadida por un corcho Argentino. Otra más, fue un sacapuntas, la carta de despedida a su familia, éste era el detalle de la historia. Una tarde, después del trabajo, se dió cuenta que ya sólo quedaban ella y la extraña lata que ya estaba oxidada, la luz empezaba a perderse, entraba la noche, tenía una ligera idea de quién era, cada fragmento de ella estaba perfectamente acomodado en su caja, toda nostalgia encimada con sus ratos gratos, las lágrimas enterradas con las risas, que de vez en cuando se oían.

Una muchacha en la calle 23, es recogida por una familia, la chica está sucia, ausente y lleva en la mano un lápiz partido por la mitad.

lunes, 11 de febrero de 2008

PUZZLE

Una pieza blanca, un reflejo de luz que fragmenta tu pierna.

Las calles incompletas en la mente, la sensación de extravío. Salimos, una botella de agua para el recorrido, siempre he pensado que no necesito un automovil para darle un buen paseo a mi vida, caminamos juntos varias veces por las calles más oscuras de la ciudad, siempre había algo que nos hacía mostrarnos estáticos, deteníamos el segundero toda vez que nos parábamos en las esquinas.

Busco en el día esa ausencia, busco en las paradas del camión algo en particular, pero el autobús siempre pasa antes, me deja, me gana, me desplaza al pasado.

Las noches son mejores, el armar mi camino con pasos pesados, con los rostros de la luna, con tus esquinas inventadas, piezas diminutas que se organizan de manera tal, que le dan rectitud al laberinto, sólo unas cuantas líneas rectas y lo demás sigue siendo eso...

Soy de ese tipo de personas que llevan un pedazo de cartón en el bolsillo, un trozo de recuerdo en el bolsillo, creo invariablemente en el fragmento.

Un brillo de luz me persigue por la acera, es la figura recta, esa luz en mi mente, tu pierna en mi memoria, tu pierna dibujada entre las sombras, un detalle de tu cuerpo, una pieza...

Siempre me falta algo, siempre hay un espacio vacío, aparentemente la calle se ilumina con la luz blanca que brota del charco de agua, hasta que se pierde, una nube o el final del pequeño lago citadino. Además no siempre llueve, no siempre uno encuentra las imágenes que quiere, las buscas pero se resisten, las cosas simples como el reflejo detallado de tonos plata, se ocultan, se oscurecen, como el cartón que está en mi bolsa, el cartón que se ha mojado le da otros tonos al blanco, mi bolsa que está en la mezclilla, la mezclilla que se deplaza por la calle...la calle que busco en días de lluvia.

jueves, 10 de enero de 2008

Un hombre llega
a casa,
acaricia al perro mientras se mira en el espejo. Descorcha una botella de vino barato, bebe unas copas en el rincón de la sala, su esposa se acerca y sienta a su lado, la toca, minuciosamente la desnuda al tiempo en que sorbe el tinto, le besa el labio y baja al cuello, donde se ha detenido, lo huele, muerde y besa varias veces lentamente, el perro duerme tranquilo, no sospecha nada. El hombre se da cuenta de que la botella está vacía, piensa descorchar una más. Entonces ve sangre regada por la casa, Zicro el perro, se ha puesto inquieto sin que Ricardo lo notara.
·

Ricardo solía creer en el azar, apostaba todo su dinero, una vez que encontraba en los encabezados de los periódicos locales noticias como la siguiente:

Asesinada
en la sala de su casa
Ricardo Maggi fue arrestado por asesinar a su esposa
El hombre que había desaparecido la semana pasada de su hogar, sin dejar aparentemente rastro de su paradero, fue encontrado por las autoridades municipales.

Después de encontrar este encabezado en el puesto de periódicos en los portales de la ciudad, decide pedir una taza de café en el mismo portal, lo huele, mantiene el primer sorbo en su boca quemándose, revisa más de dos veces la noticia de la sección POLICÍA. Regresa a casa, se recuesta en el sillón de la sala. Mira el reloj, son más de las tres de la tarde, sale y apuesta toda su plata, que no es mucha, lo que recupera le permite hacer un viaje, modesto.
Se guiaba en la vida por los olores, tenía una capacidad olfativa que recuerda al personaje de Süsskind.
Amanecí con el aroma penetrante del naranjo, un té que había bebido. Pensó en la hoja del naranjo, la hoja del papel periódico y el encabezado que situaba la noticia del homicidio en una ciudad del sur, la vegetación, pensó. Inmensa cantidad de posibilidades, redes vegetales del sur, refugio para un exilio.

sábado, 29 de diciembre de 2007

(Primer Blues) Una parada para resguardarse

Una camioneta negra noche corre a velocidad alta por un sendero de mi ciudad, un boulevard lleno de tráfico, la gente se asoma a la esquina, las paradas continuas nunca han sido parte de mi predilección, sin embargo decido hacerlas, me detengo en las esquinas a mirar a la gente, a mirarme, mirarte en cada paso desaparecido de tu ausencia; camino en un ritmo blues, sereno pero muy azul, la camioneta negra que corre a alta velocidad, insisto,la velocidad y un paso lento; me hacen pensar en el tren de tu recuerdo, esos jalones a través de tus largas vías, tus caminos a veces indescifrables que por momentos son imposibles de andar. Miro alrededor y fijo la mirada en una esquina de luces blancas, desde esta esquina vacía miro la camioneta estrellarse al semáforo, mi blues se ha recortado en el solo justo en el momento del choque, pienso en la relación cifrada entre tu recuerdo, el choque y mi blues, la velocidad y mi paso lento para llegar a la esquina del resguardo, ahora pongo play al reproductor, de nueva cuenta una canción para andar por las vías.

take five

Uno de los guitarristas más importantes en la escena del jazz, grabó su primer álbum a la edad de 21 años, "The new Boss Guitar", junto al magnífico organista Jack McDuff. Ha tenido diferentes momentos en su carrera, la primera como cantante Little Georgie Benson; un pop star de los años 80; Rhythm and blues y rock en su juventud, además de su etapa Funky junto a McDuff. Su mano izquierda tiene un sonido claro llena de swing, otra característica es el simultáneo canto al lado de la guitarra.

Notas

He aprendido que el camino más recto es el labertinto.
Crhistoph Hein

No le doy ningún valor a mi vida, sólo a las vidas ajenas, y pese a ello amo la vida, pero la amo porque espero que me dé alguna ocasión para echarla decorosamente por la borda.
Enrique Vila Matas

Es cierto que a veces la verdad suena casi convincente.
Christoph Hein

Continúo mi camino,
que es un paso más allá
y a casa; y sin hacer ruido,
aparte me quedo ya.
Robert Walser

Hay hombres sobrios y aplomados, a los que la desgracia los quiebra por adentro, sin que se vea.
Ricardo Piglia

No hay que temerle a la felicidad: pues no existe.
Michel Houellebecq

Requiem

Y vi también una niña bellísima con un globo azul y rojo
y un traje adornado con faralaes,
y verla me trajo lentamente
la dolorosa memoria de mi hija Nora.

Enrique Vila Matas


Y ahí estaba, sentada frente a la computadora, pálida inmóvil. Su recuerdo en las manos a punto de tirar todo por la borda, su tristeza en cada rincón de la alcoba.

A veces las noticias llegan sólo así, inesperadas, yo no sabía qué sentir, creía que era lo mejor, pero uno no sabe, nunca se sabe qué es lo mejor para lo demás, ese tipo cosas están fuera del alcance de la gente. Quizá ahora pensaba eso porque no podía hacer mucho. El aviso de su llegada me había tomado por sorpresa, no son esos momentos que uno espera, sí, yo decía eso, no así.

Una mañana había decidido dejarlo, estaba de pie mirando a su alrededor, su microcosmos inmediato, no tenía claro absolutamente nada, pero aún así decidió salir, tomar el camión que lo llevaría a alguna parte y subirse, ese placer de perderse no sólo en el espacio que habita sino más bien perderse en su memoria, en el tiempo.

La vi una sola vez, no pudimos conocernos, creo que nunca supo de mí en su vida, ese tipo de apariciones repentinas, creo o imagino solamente que, en el fondo tenía una tentativa suicida, un cierto agobio de identidad, y se fue sin decir nada, como muchas personas ya lo habían hecho, como yo lo hice algún día, sólo partí...