[] Fractario-Re

domingo, 22 de noviembre de 2015

Instantes

El tiempo es una caída azul, su trayecto el de una bicicleta que rueda en un instante de cielo; la medición del horizonte se juega del lado de una cara de la moneda que resbala por una ventana desde donde alguien mira y siente el aire, una ventisca formando un caracol como marca del territorio de otra era.

martes, 23 de septiembre de 2014

El plagio una norma literaria

Algunos autores le llaman diálogo al proceso denominado por otros como hipertextualidad. En su Decálogo del perfecto cuentista Horacio Quiroga recomienda imitar hasta el hartazgo al autor idolatrado, lo mismo sucede con Sergio Pitol quien en su texto El mono mimético, nos sugiere la copia fiel como un ejercicio literario. Ilan Stavans en su celebre ensayo El arte de plagiar, nos recuerda que "en la edad de Góngora y Shakespeare reescribir era a un tiempo superar y "rendir tributo" al precursor y maestro" (STAVANS, 1993:38).
La academia nos permite el reciclaje de ideas, basta con leer los 1001 estudios que existen sobre la obra de algún autor, de tal suerte que reciclar está permitido, el plagio No. Hay que dejar claro que éste es menos pretencioso y se mueve con ciertas rutas de honestidad. El plagio no es únicamente el robo de palabras o ideas, sino el acomodo de éstas en escenas nuevas. Me viene a la mente el texto de Borges Pierre Menard autor del Quijote como máxima expresión de esto. ¿Cómo catalogar a un personaje cuya empresa es la de reescribir la obra de Cervantes con la cualidad de colocarla en otro momento histórico?
Basta con pensar a la literatura como una inmensa red de historias y reescrituras que funcionan para múltiples autores. 
Después de esto, la cita se ha convertido en la marca de nuestro tiempo.
Dice Stavans en el ensayo antes mencionado "cada producción es una reproducción, cada rostro una mascara". Lo que me trae a la memoria la obra de Manuel Vicent Son de mar, la cual se lee como una reescritura de la Odisea. El mismo Macedonio Fernandez, quien fuera el maestro oral de Borges, creo un imperio en el que su máxima obra Museo de la novela de la eterna, funciona como una obra que debiera seguir su escritura en manos de otro autor.

Existe un académico que ha dedicado mucho de su tiempo a indagar de dónde provienen algunas de las grandes frases o anécdotas escritas en los libros del autor catalán Enrique Vila-Matas, en este caso, el crítico es una especie de detective privado que trabaja con la minucia y la atención de su memoria lectora para poder reconocer cierto fraseo, citas o alusiones en el texto. La empresa de leer apelando a la memoria es la marca que debe de ser borrada por aquel que trabaja desde los bordes del plagio.

Leer: El plagio una norma literaria

martes, 18 de junio de 2013

Picnic Alquimistas



Crowhurst: In search of the miraculous


Track 1. Prelude, from a great Temple
La alquimia mantiene vigencia en el mundo porque se trata de una cultura íntima. Suena en mi reproductor un disco aleatorio cuyo nombre es In search of the miraculous, de John Zorn, y pienso en si acaso Donald Crowhurst podría ser una especie de alquimista.
En la historia de la literatura del siglo XIX, época donde algunos químicos aceptan el furor de la alquimia en su materia, los alquimistas son vistos con el carácter de un posible corazón codicioso. Esta podría ser una clave para el acercamiento a Crowhurst, un hombre en bancarrota que desaparece el 1 de julio de 1969. La “Carrera del Globo de Oro” fue patrocinada por Sunday Times y, al parecer, con esto inicia el fatídico camino de Donald.
La alquimia, más que un proceso meramente químico, según Bachelard, apela a un proceso de experiencia. “De ahí que por encima de la interpretación materialista de la Alquimia, debe encontrar cabida en un psicoanálisis anagógico del Alquimista”.

lunes, 29 de abril de 2013

La forma de la vela


La forma de una vela

La luz reposa sobre el blanco
en la esquina oscura de la habitación.
La luz tiene un sonido en Lorca
él escuchó la campana de la vela
Yo sólo negro en rededor.
La música viene de un punteo que produce
el aire al traspasar la luz.
El silencio vendría entonces
del levantamiento de la flama
casi al apagarse.
Uno debería estar dispuesto para vivir a oscuras
portar una colección en la mente con letras de colores
y una figura amable del recuerdo de alguna amante.
La luz de la vela y el sonido de la campana
son la materia de vida, no la inercia de un cuerpo a oscuras.
La vela adquiere todas las formas en la noche
suena diminuta por la gran oscuridad
es un respiro de notas silenciadas.
La oscuridad se debe a las restricciones
un hombre cansado sólo ve aquello que está lejos.
El deseo oscuro es una metáfora de lo inalcanzable.

martes, 20 de noviembre de 2012

Trayecto de la A. a la A.

Siempre he pensado que el escritor debe crear desde el ras de la lona, tumbado en el ring. A propósito ocupo la idea de Gombrowicz: 
En la búsqueda del estilo cualquier actitud debe nacer de la eliminación, nacer, en definitiva, de un empobrecimiento.

*
No estoy seguro de haber recordado, sólo encontré una escena en mi mente A. dejó algo olvidado en la ciudad de T. No sé si ya lo sepa, si habrá caído en la cuenta después de muchos años. Para mí esa ciudad árida no había tenido principal interés, fui un par de veces más y en cada llegada sentía que algo se perdía, que algo de mí se quedaba incrustado en alguna partícula del polvo de aquella ciudad. A. quiero pensar, muchos años después, supo que me había olvidado en T. 

*
Regresé unos dos años después de mi última visita, otro propósito, otra mujer, pero la misma letra inicial componía los nombres. Todo tenía otro tono, a pesar del mismo calor que sigo sintiendo sólo de pensar en la mixteca. 
Escribo esto para formarme una geografía. Escribo para moverme por el laberinto, supe cuando leí por primera vez a Christoph Hein que El camino más recto es el laberinto. Sigo pensando en eso.

*
Quizá, en el fondo hago esto para olvidarme de mi trabajo de escritura, para olvidar los personajes que uno es cuando escribe y recuperar el suelo en el que se encontraba antes de empezar a teclear la ficción.

*
Entonces qué pasó en mi vida. La ciudad, que no es la Cittá, se convirtió en un laberinto de letras, no el trayecto de la A a la Z, sino el regreso deliberado de la A. a la A. pero con todos los matices que recorren el alfabeto. Regresé al inicio, como si el susurro de silencios de una mariposa me orillara a empezar. Volver a tocar el mundo...

martes, 30 de octubre de 2012

Escritura a cuatro manos...



Este texto fue realizado junto con el buen Memo Garay, con quien se 
comparte el gusto y la carga de fantasmas de la escritura.





Mi casa se desdobla. Una sábana de hotel. El sillón crece como si fuera hecho para decenas de amigos o más personas que no están. El aire de la habitación que cruza el silencio es sólo la medida del trayecto.

             El trayecto es siempre una hoja en blanco.  

Comienza el encierro. Las paredes se convierten en borradores inmensos: tramas inacabadas en el acto de escribir. Algunos sólo beben café, otros preferimos calar un buen cigarro y entre el vapor y el humo se vislumbran, algunas veces, fantasmas paseándose en la alcoba, esperando ser personajes o al menos acciones que impulsen el relato. Las palabras fluyen. La habitación es un río que arrastra conflictos hasta una corriente en caída libre. Ahí los muros caen. Las ideas implacables chocan contra las rocas, luego callan. Entonces las aguas apacibles son otra vez un pizarrón en blanco. Más tabaco y más café. Hemos aprendido a vivir con el silencio. Somos tejedores de sueños con un pedazo del pie apoyado en la realidad. Y en este entrar y salir… de la alcoba, la sintaxis en los muros se resuelve. Los personajes se despiden haciendo reverencias con un punto final. El sillón sigue vacío, esperando a que las cosas en este hotel vuelvan a tener sentido. La corrección es inminente. Aceptamos la carga. Sabemos que los fantasmas siempre se escriben con puntos suspensivos…  


                    a todos con los que hemos compartido palabras

miércoles, 13 de junio de 2012

Reducido

Desde su aparición en mis sueños fue, en cierto modo, mi perro.
Cuando de día no tengo perro y sí muchas fatigas, es bueno curarse de ellas con un cuzquito nocturno, que no exige de uno ni siquiera moverse de la cama. Sólo es necesario dormirse, con el deseo, que sería inútil expresar a nadie, de esas horas de holgorio -liviano e infantil, lo admito-, para que él se presente dispuesto a jugar o, con comprensión superior de perro, para acompañarme mansamente.

Si se me preguntara no sabría decir cómo es. Pero en sueños podría reconocerlo, infaliblemente, en medio de una jauría compuesta por hermanos idénticos a él. Es que, si bien fue un perrito evidente e indiscutible desde el primer momento, algo tiene que, cuando pienso en él, me sugiere que es distinto porque ha venido a mí paulatinamente, como en una integración demorada. Por esto resulta contradictorio su nombre: Reducido;                                                                                          
aunque le corresponda en relación con su físico. No es que se haya achicado, ni mucho menos que esté en proceso de reducción. Tampoco advierto -he aquí otra cuestión importante-, por más que observe, que crezca ni siquiera un poquito, siendo como es tan natural que los perros de corta edad se desarrollen casi de día en día, como cabría decir exagerando un tanto. Esto le da algunos caracteres de inmutabilidad que no me tienen tranquilo. Si Reducido, si mi Reducido, este perrito tan jovial, tan buen perro, es decir, tan buen amigo, no varía, es que tiene la fijeza de un sueño, nada más que de un sueño. Es, entonces, mi Reducido, como una persistente pesadilla, que vuelve siempre, igual, torturante, y aunque él no puede considerarse de ningún modo pesadilla me tiene el corazón sobresaltado, no en el momento en que se extingue, sino en el día,
por la probabilidad nunca desechable, de que en la noche no vuelva.

Por eso, admitiendo que sea un sueño, necesito que se traslade a mi vida despierta. Si lo es, tendré, en esta miserable vida mía, sin sol, aunque bajo el sol, un sueño. Si lo es, no tendré que temer la ausencia definitiva, una noche cualquiera, porque, pese a que nada ha hecho para que yo pueda juzgarlo así, puede ser inconstante y pasarse, con sus pasos de sombra, a los sueños de alguno de mis vecinos. Vivo, sobre la tierra, es indiscutible, puede morir. Pero pensaré en su muerte como en la mía: pensaré que es algo que no viene, aunque se desee, si no se busca de frente.

Ya he conversado con Reducido. Le confesé, francamente, mis inquietudes, que quizás antes no se le escapaban, porque es muy perspicaz, muy avisado. Le pedí que se apee de la noche y venga. Me pidió él que no le exigiera la respuesta hasta la noche de ayer. Su respuesta no responde directamente a mi pedido. Me contesta que sí, que le gusta ser mi perro y podemos pasar juntos más tiempo; pero a su vez, me propone algo que también me obliga a diferir la respuesta, hasta pensarla bien.

Esta noche debo contestarle. No faltan muchas horas y he de resolver, siendo, como es, tan difícil decidir sobre lo que Reducido quiere. Porque lo que Reducido quiere es que yo me vaya con él, es decir, que yo me vaya con él a los sueños.

Antonio Di Benedetto. Mundo animal (1953)

martes, 12 de junio de 2012

Apuntes

*
Cuál es la sintaxis de la mirada. La respuesta está en un lente canon.

*
Qué preposiciones deben usarse para darle velocidad a una muestra de danza, o diría, cuáles son las preposiciones del vuelo. La respuesta posiblemente esté contenida en la columna vertebral, la sintaxis de una mariposa.

*
En dónde están contenidos los colores del sueño, cómo narrarlos, describirlos.

*
Qué consonantes son las adecuadas para acercarnos a una pieza avant-garde.


lunes, 28 de mayo de 2012

Entorno literario

"Escribir se me ha vuelto odioso y no sé qué hacer. De buena gana me ocuparía de la medicina; aceptaría cualquier puesto, pero carezco de la habilidad necesaria. En estos momentos cuando escribo o pienso en lo que debo escribir, siento tanta repugnancia como si hubiera comido una sopa de col de la que hubiesen sacado una cucaracha (perdone la comparación). No es la escritura en sí misma la que me da náuseas, sino el entorno literario, del que no es posible escapar, y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera."

(A Lidia Avílova, Mélijovo, 25 de Julio de 1898)

Antón P. Chéjov

lunes, 14 de mayo de 2012

Tan poco

Dije tan poco.
Días cortos.
Días cortos,
Noches cortas,
Años cortos.
Dije tan poco,
No llegué.
Cansó a mi corazón
El entusiasmo,
El desconsuelo,
El celo,
La esperanza.
La boca del leviatán
Se cerró sobre mí.
Yací desnudo en las playas
De islas desiertas.
Me llevó consigo al abismo
La blanca ballena del mundo.
Y ahora no sé
Qué fue lo verdadero.
C. Milosz

[traducción de Gerardo Beltrán]




domingo, 1 de abril de 2012

El fantasma




Te visitan en la hora más oscura
todos tus amores perdidos.
El camino de tierra que conducía al manicomio
se despliega otra vez como los ojos
de Edna Lieberman,
como sólo podían sus ojos
elevarse por encima de las ciudades
y brillar.
Y brillan nuevamente para ti
los ojos de Edna
detrás del aro de fuego
que antes era el camino de tierra,
la senda que recorriste de noche,
ida y vuelta,
una y otra vez,
buscándola o acaso
buscando tu sombra.
Y despiertas silenciosamente
y los ojos de Edna
están allí.
Entre la luna y el aro de fuego,
leyendo a sus poetas mexicanos
favoritos.
¿ y a Gilberto Owen,
lo has leído?,
dicen tus labios sin sonido,
dice tu respiración
y tu sangre que circula
como la luz de un faro.
Pero son sus ojos el faro
que atraviesa tu silencio.
Sus ojos que son como el libro
de geografía ideal:
los mapas de la pesadilla pura.
Y tu sangre ilumina
los estantes con libros, las sillas
con libros, el suelo
lleno de libros apilados.
Pero los ojos de Edna
sólo te buscan a ti.
Sus ojos son el libro
más buscado.
Demasiado tarde
lo has entendido, pero
no importa.
En el sueño vuelves
a estrechar sus manos,
y ya no pides nada.

Roberto Bolaño

jueves, 29 de marzo de 2012

27-03-12

Importa poco no saber orientarse
en una ciudad. Perderse, en cambio,
en una ciudad como quien se pierde
en el bosque, requiere aprendizaje.
Enrique Vila-matas

*
Uno viaja cuando se encuentra perdido. Amanecí extraviado ¿No hay nada en la bandeja? La manera en la que veo evaporarse las cosas que me importan, no puede sino desestabilizarme. Tomé un autobús con destino fijo. Busco un lugar ajeno, miro rostros distintos a los que cotidianamente veo y aún así, algún timbre de voz que me suena reconocible, me hace prestarle atención.

*
He venido a esta ciudad porque cumple años alguien a quien quiero y, aunque no crea mucho en este tipo de festividades, sé que es importante para los dos que yo esté acá. A pesar de que hoy sea martes, percibo una levedad, un aligeramiento en los pasos de los otros. Ya mañana "correré hacia ninguna parte" pienso en Kafka. Uno declara en un instante la peregrina esperanza.
Hay una idea fija "viajar para narrar". Y hay una más : Ella ya no está. Ella no llega, aparece. No aparece, se vislumbra. Asoma hasta que en un momento se hace la plenitud.
Entonces en el viaje uno olvida. Narrar el olvido. Narrar los vestigios de una gota evaporada...

*
Hablar de realidad empieza a perder sentido. Ahora estoy leyendo, vivo en un mundo de libros, de citas, de experiencias robadas. En contraste a la irrealidad debería pensar en la inexactitud. "Una leve distorsión y todo se ha perdido...¿Por qué hemos gastado tanto tiempo pensando a la verdad como un hecho moral? Mentir no es una alteración de la ética, sino una especie de falla en una máquina de vapor del tamaño de esta uña." La verdad es tan artificial como el tiempo. Así que si no encuentro el mensaje en mi bandeja, no debería importarme, tampoco estoy seguro de que eso haya sido cierto. Aunque también podría decir: Soy una máquina con fallas que se conduce con choques irremediablemente.
En definitiva, pienso en Macedonio Fernández: he venido para emanciparme de mis imposibles.

lunes, 26 de marzo de 2012

25/03/12

*
He dejado algunas ideas en su bandeja de entrada. No quiero llenarme de ausencias: una frase justa.
La distancia no se mide por abstracciones como esta: d=\sqrt{(x_2-x_1)^2+(y_2-y_1)^2} la distancia implica la ausencia del lenguaje, es como el tiempo que se detiene cuando cada uno de los instantes que lo contienen, estallan. Entonces, la palabra nos aproxima.

*
Vi "La piel que habito" irremediablemente pensé en Macedonio y la idea de inmortalizar a la persona amada, también saltó la idea del monstruo romántico. Otro cliché narrativo: eternizar a la amada, pienso en la idea Beatriz Viterbo, la vida y el verbo unidas para perpetuar ese algo, una vez más el lenguaje aproxima.

*
Releo a Piglia, busco en su diario la teoría del relato. "Un diario registra lo que todavía no es..."
El diario es una máquina del futuro, busco las marcas textuales que muestran una teoría literaria.

*
Estoy leyendo poesía, lo que significa que algo me ha atravesado. Mi geografía literaria me ha regresado al sur. Encontré algo de Roberto Juarroz:

105
La luz es un obstáculo para ver./ Y también lo son el objeto mirado/ y el ojo que lo mira./ La mirada es un pensamiento todavía sin forma.

Ver es en cambio una avenida del pensamiento/ más allá de la luz.

Yo he tocado tu sueño/ con las manos que me dio mi visión./ Tú has tocado mi muerte/ con el tacto completo que inventó tu ternura./ Y los dos, sin saberlo/ hemos visto más allá de nosotros/
y también sin nosotros/ una luz donde ambos/ somos uno y no dos.

Y ahora hay que ir aún más lejos:/ hay que ver desde allí/ cómo uno se convierte en ninguno.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

21/11/11

Llegué a la entrada del edificio blanco. La vi, con la pierna haciendo un arco y su mirada que pide ser vista. Seguí de frente. Pensé: ¿estamos preparados para soportar nuestra mirada?

*
Hace 4 años dejé de soñar.

*
¿Cuál es el lazo que une la idea de que hoy sea 21/11 y el sueño que funciona como una punta del hilo que se deshilvana, una línea que forma espirales como tocando varios puntos: Digamos que la mujer real y la del sueño nacieron el 01/09.

*
El pasado y presente se cruzan en una sola línea: 21/11/11, o quizá estén en una frase que aún no existe.

*
Dónde está la anécdota de lo que se quiere contar, dirían algunos de mis viejos maestros. El núcleo de la historia que debe ser contada está contenida en una oración futura.

martes, 5 de julio de 2011

Requiem per un amico

Si las cosas aparecen de manera gratuita, alguien entonces debería decirme qué significa el hecho de que, ayer por la mañana escuchara Travel de los Lounge Lizards y al mismo tiempo, en otro espacio, un espacio simbólico supongo; una persona a la que consideraba un excelente conversador, un gran lector por lo demás y un amigo como los pocos, moría. La noticia me llegó tarde, lo supe a penas ayer por la noche. No fue hasta abrir mi correo electrónico que, dicho sea de paso, es el único medio de comunicación al que hoy en día le soy fiel; leí en la pantalla que había muerto y fue como un flechazo directo a alguna parte de mi ser, saber que no habría más charlas con él, no más tardes de café y psicoanálisis y el reconocimiento en ese espejo que se crea en el tejido de las palabras, no más pláticas sobre nuestros autores, sobre la muerte en la literatura. Ya nunca podremos hablar sobre aquella Agenda del suicidio y ya nunca, tampoco, regresaremos juntos a aquel lugar que nos gustaba tanto de empanadas argentinas ni habrá más encuentros fortuitos en los pasillos de las librerías, donde le veía callado acercarse con su forma azarosa a los libros y al final, antes de despedirse, me contaba alguna anécdota sobre Cortázar, o sobre lo que le había llevado a leer a algún escritor japonés que yo desconocía.
Pocas veces he sentido la muerte cerca, a pesar del gusto que tengo por ciertos escritores y el roce que ésta mantiene en cada una de sus letras. Anoche, fue como tenerla en casa diciéndome en secreto que en cualquier momento, no de manera clara, pero sí de forma simbólica que todo valía madres, fue como una muestra de insipidez por la vida, como una llamada de atención a la pretensión, porque, después de todo, partiremos con o sin ganas de este sitio.
Supongo que a muchos nos ha pasado alguna vez la desafortunada espera de la última cita, ésa que cifra cierto deseo, ciertas ganas de algo, y en algún momento, algo lo trunca, lo desvanece y sabes entonces que no sucederá jamás, te muestra una parte de la fragilidad, lo efímero se transforma, y es como si se corporeizara, el tiempo toma forma por un breve instante y se funde junto a las ganas...

No podía ser de otra forma, no está de más decir que la única reproducción del video en youtube que encontré, también muestra la insipidez de la que hablaba.

viernes, 13 de mayo de 2011

Invisible mobile



Más de mediodía de viaje burocrático, hace no menos de un par horas, por alguna razón, me encontré pidiendo una carta de antecedentes no penales, lo más curioso es que el simple hecho de estar ahí, parado frente al sol, y después de hacer ayuno, me hizo sentir como un preso, odio no tender hacia la calma que conocía Kafka o Gombrowicz cuando trabajaron para el gobierno, por mi parte, cada vez que me encuentro en sitaciones límite, así las llamo, el simple motivo de levantarme temprano para enfilar mis pies hacia alguna institución gubernamental, me mata, me deprime. Hoy no pude sino sentirme como suspendido en otro tiempo, veía las caras de la gente que labora en esos espacios, escuchaba su música, que aun reproducida en celulares mp3 no deja de mostrar el paso del tiempo.
Al salir de uno de los edificios y caminar unas calles hacía el siguiente, me topé con un ser muy Borgeano, pasé de frente sin entender la mirada del personaje salido del Zahir, me alcanza el anciano más parecido al otro Borges, y de pronto me dice, "has visto las nuevas monedas" abre su puño carcomido por el tiempo y me muestra una moneda de 20 centavos sin reverso, sólo una placa como de hierro liso, no reparo en el instante y continúo mi camino. Unos pasos más adelante, un joven habla por celular y escucho que dice, a tal ... lo acaban de asustar en el Museo Taller Erasto Cortés, y entonces percibo como un lenguaje cifrado entre lo fantasmagórico, la invisibilidad del reverso de la moneda y el hecho de sentirme detenido como en otro tiempo. Empiezo a caminar de prisa y pienso en mis últimos dos meses que he pasado en su mayoría como un misántropo, aunque el viernes pasado, recuerdo que salí después de estar tres días encerrado en casa con un amigo a beber un par de cervezas y al momento de estar en la salida fumando, de pronto habla de la sensación que le ha producido el estar de viaje, hacer pocas paradas y sentirse ajeno, casi al grado de desaparecer en las ciudades, incluso en ésta que es en donde ahora vive, y lo digo porque alguien que ambos conocemos, nos paso de frente y fue como si no existiéramos, como si de pronto sólo se tratase de la pared, como un par de fantasmas que fuman y únicamente se percibe el olor a tabaco, y después repara, nos mira y nos sonríe. Le comenté en ese momento que el ambiente vago y difuso que percibía en la cantina tenía perfecta concordancia con mi estado de ánimo. Hoy, después del par de encuentros en la calle, decidí no pasar más tiempo en el centro de la ciudad y ahora me encuentro en el refugio de mi casa, donde nada pasa.


martes, 5 de abril de 2011

Una mirada a través del espejo

Imagen: André Kertész
La vida es un proceso de demolición
F. S Fitzgerald

Me siento como si hubiera activado el botón de invisibilidad. Al encontrarme parado, una tarde frente a un gran vitral en calle Reforma y la 5 sur, no pude sino sentir espanto. Vi todo menos mi reflejo, por unos breves momentos dejé de existir, veía las cámaras usadas, las bicicletas que ofertan en ese establecimiento, incluso, veía la claridad de un peugeot azul eléctrico, la hermosa conductora de éste que se miraba en el retrovisor aliñándose el cabello, pero yo no aparecía en esa línea intermedia del cristal, me dice Paul mientras vamos calle abajo hacia el centro. Le digo que cada vez más las ciudades suelen teñirnos de ese semblante como transparente, que dependemos de la mirada ajena y entonces, recuerdo una cita de Benjamin, en la que, al contrario del terror que sentía Paul, W.B pensaba en lo bonito que sería quedar perpetuado en las profundidades, con la única condición de que una de las tantas colinas submarinas llevase su nombre, fue la única manera que tuve como para intentar tocar el hombro de Paul quien por supuesto no se encontraba ahí.

lunes, 7 de marzo de 2011

Notas sobre la escritura

Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque.
El escritor procura que la sintaxis le devuelva al pensamiento la sencillez que las palabras le quitan.
Escribir corto, para concluir antes de hastiar.
¿Qué importa que el historiador diga lo que los hombres hacen, mientras no sepa contar lo que sienten?
El que ignora que dos adjetivos contrarios califican simultáneamente todo objeto no debe hablar de nada.
Las palabras no comunican, recuerdan.
Creyendo decir lo que quiere, el escritor sólo dice lo que puede.

Nicolás Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito