[] Fractario-Re

domingo, 20 de junio de 2010

Pulsión de muerte

Partiendo de ciertas especulaciones sobre el origen de la vida y sobre determinados paralelismos biológicos, deduje que, además del instinto que tiende a conservar la sustancia viva y a condensarla en unidades cada vez mayores, debía existir otro, antagónico de aquel, que tendiese a disolver estas unidades y a retornarlas al estado más primitivo, inorgánico. De modo que además del Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos vitales podrían ser explicados por la interacción y el antagonismo de ambos...Las manifestaciones del Eros eran notables y bastante conspicuas; bien podía admitirse que el instinto de muerte actuase silenciosamente en los íntimo del ser vivo, persiguiendo su desintegración; pero esto, naturalmente, no tenía el valor de una demostración... De tal manera el instinto de muerte sería puesto al servicio del Eros, pues el ser vivo destruiría algo exterior, animado o inanimado en vez de destruirse a sí mismo...podíase deducir que ambas clases de instinto raramente aparecen en mutuo aislamiento, sino que se amalgaman entre sí, en proporciones distintas y muy variables, tornándose de tal modo irreconocibles para nosotros.

El término libido puede seguir aplicándose a las manifestaciones del Eros para discernilas de la energía inherente al instinto de muerte...Aun donde aparece sin propósitos sexuales, aun en la más ciega furia destructiva, no se puede dejar de reconocer que su satisfacción se acompaña de extraordinario placer narcicista, pues ofrece al yo la realización de sus más arcaicos deseos de omnipotencia...el instinto de destrucción debe procurar al yo la satisfacción de sus necesidades vitales y dominio sobre la naturaleza.

Freud, Sigmund. El malestar en la cultura

martes, 15 de junio de 2010

Instantánea en la madrugada

Tu cuerpo es una idea que abarca el olor del amanecer

y la extrañeza de otra habitación.

Un huir de la melancolía de mí mismo

mientras me tiro a otros brazos

y escucho palabras que no me hacen sentir;

ella retiró el sostén con mis manos

mientras intentaba abarcar su pequeño mundo privado

desconocido a mi tacto, pero nada pasa.

Salgo del bar por miedo a la cercanía

y me doy cuenta una vez más,

de la proximidad del vacío.

He creado un pretexto para intentar escapar

de mi propio encierro

caminando en una corriente a la que

ya no pertenezco.

Estoy seguro del cliché en el que vivo

lleno de imágenes y tiempos que no pasan,

de caminos inventados, soledades inesperadas;

y al final,

continúo con la idea matizada de mi propio vacío

a las tres de la madrugada

por una calle fría y

reafirmo el hecho de que aún conservo memoria

para encontrar el camino de regreso a casa

y el sentir

se va diluyendo de a poco

cuando siento la tela del frío

que recorre mi cara.

viernes, 28 de mayo de 2010

Dos horas de espara para escuchar al David Bowie porteño, las gotas no paraban, y entre la oscuridad y la música de fondo, la sorpresa...ella!!!




martes, 25 de mayo de 2010

Un chispazo emergente del pensamiento detona en cientos de propuestas que se transforman en un principio de materialización; así, cada una de las ideas brota de la maraña de la inquietud y de querer, de una u otra manera, significarse.
Revista Broca sigue taladrando, sigue estando ahí, he aquí la nueva entrega de este proyecto que empieza a crecer gracias a la inquietud de mostrar.
Este número virtual incluye un ensayo del escritor Eduardo Montagner sobre la escritura, la galería de Isabel Ruiz, donde el juego los colores y la composición destacan; también se muestra, como homenaje, un poema de la figura mítica del infrarrealismo Mario Santiago Papasquiaro; un cuento de Juan Francisco Orea Retif, la cuarta entrega de la tan gustada sección Retro con "El arte de las putas", una entrevista a Umberto Eco, vía Opera Mundi; así como la reseña de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, y las columnas Proslogio y Photo(re)Flexión.

jueves, 20 de mayo de 2010

Staunen!!!

Hasta que llegó la hora donde esto pasó: todos los colores se elevaron y buscaban al sol. Pero una amplia capa entre ellos se tendió: cruelmente vacía y fría; en ella estaba la tierra, gris y amarga. Se escuchaban los cuervos en las copas de los abedules y en los senderos, que rápidamente se reavivan y de nuevo crecen. Todo estaba destruido en un margen, que inexorablemente cayó a un helado río muerto. Y entonces la noche empezó.
Heinrich Mann. Ein Untergang.
Gottfried Benn

viernes, 7 de mayo de 2010

borrador


Fragmentos Vértigo de W.G Sebald.

Por lo demás, Beyle advierte que hasta las escenas más cercanas a la realidad de los recuerdos de los que se dispone merecen poca confianza. p.9
...aconsejaba Beyle, no se deberían comprar grabados de hermosos panoramas ni panorámicas que se vean cuando se está de viaje, porque un grabado ocupa pronto todo el espacio de un recuerdo; incluso podría afirmarse que acaba con él. p.10


lunes, 3 de mayo de 2010

Hacía tiempo que no veía caras de terror en los niños, pensé que después de tanta información almacenada por el internet, tendrían más registros y quizá menos temores, no lo sé. Anoche decidí salir a escuchar a Kimmo Pohjonen, lo había aplazo pues el sábado en realidad no tenía ganas de ir a ningún lado, los conciertos a los que he asistido en el zócalo me han sofocado de cierta forma, hay una vibra que no me permite estar ahí por más de una hora, en fin, el caso es que el domingo llegué derrapando al lugar del concierto para después hacer fila.
Hay una cosa que no termino de entender, ¿por qué la gente siempre espera escuchar algo bonito? Los primeros comentarios en el palco en que me encontraba fueron: "los acordeones son los instrumentos, sí, sí, ésos, los que utilizan para la música norteña, sí los tigres del norte" . Otra joya fue: ¡nada que ver con la orquesta sinfónica! por fortuna ningún parecido, pensé. Retomando el asunto de la información, me parece impresionante que para estos momentos con la red a la disposición, con wikipedia a dos pasos, la gente no se moleste siquiera en buscar lo que irá a escuchar. Ahora debo volver a la cara de los pequeños, que veían con terror, de verdad, a sus padres, y de pronto daban una mirada hacía mí, como queriendo entender porque podía disfrutar tal suceso, miraban además a sus padres implorando los sacaran del teatro. Para mi fortuna, dos minutos después el palco se quedó vacío, pude entonces extender mis pies, bajar mi maleta y entonces sí, disfrutar libremente de la música del sr. Pohjonen. Sin duda, haber esperado hasta el domingo fue la mejor opción.

jueves, 29 de abril de 2010

Von Doderer


La ciudad se hunde en el horizonte, se sumerge en el calor y en sí misma, y se queda sola porque muchos se han ido, y se queda todavía más sola en el asfalto vaporoso, aunque cien mil personas se apresuren y vayan de un lugar a otro.


Fragmento Otro Kratki-Baschik de Heimito Von Doderer