[] Fractario-Re

martes, 5 de julio de 2011

Requiem per un amico

Si las cosas aparecen de manera gratuita, alguien entonces debería decirme qué significa el hecho de que, ayer por la mañana escuchara Travel de los Lounge Lizards y al mismo tiempo, en otro espacio, un espacio simbólico supongo; una persona a la que consideraba un excelente conversador, un gran lector por lo demás y un amigo como los pocos, moría. La noticia me llegó tarde, lo supe a penas ayer por la noche. No fue hasta abrir mi correo electrónico que, dicho sea de paso, es el único medio de comunicación al que hoy en día le soy fiel; leí en la pantalla que había muerto y fue como un flechazo directo a alguna parte de mi ser, saber que no habría más charlas con él, no más tardes de café y psicoanálisis y el reconocimiento en ese espejo que se crea en el tejido de las palabras, no más pláticas sobre nuestros autores, sobre la muerte en la literatura. Ya nunca podremos hablar sobre aquella Agenda del suicidio y ya nunca, tampoco, regresaremos juntos a aquel lugar que nos gustaba tanto de empanadas argentinas ni habrá más encuentros fortuitos en los pasillos de las librerías, donde le veía callado acercarse con su forma azarosa a los libros y al final, antes de despedirse, me contaba alguna anécdota sobre Cortázar, o sobre lo que le había llevado a leer a algún escritor japonés que yo desconocía.
Pocas veces he sentido la muerte cerca, a pesar del gusto que tengo por ciertos escritores y el roce que ésta mantiene en cada una de sus letras. Anoche, fue como tenerla en casa diciéndome en secreto que en cualquier momento, no de manera clara, pero sí de forma simbólica que todo valía madres, fue como una muestra de insipidez por la vida, como una llamada de atención a la pretensión, porque, después de todo, partiremos con o sin ganas de este sitio.
Supongo que a muchos nos ha pasado alguna vez la desafortunada espera de la última cita, ésa que cifra cierto deseo, ciertas ganas de algo, y en algún momento, algo lo trunca, lo desvanece y sabes entonces que no sucederá jamás, te muestra una parte de la fragilidad, lo efímero se transforma, y es como si se corporeizara, el tiempo toma forma por un breve instante y se funde junto a las ganas...

No podía ser de otra forma, no está de más decir que la única reproducción del video en youtube que encontré, también muestra la insipidez de la que hablaba.

viernes, 13 de mayo de 2011

Invisible mobile



Más de mediodía de viaje burocrático, hace no menos de un par horas, por alguna razón, me encontré pidiendo una carta de antecedentes no penales, lo más curioso es que el simple hecho de estar ahí, parado frente al sol, y después de hacer ayuno, me hizo sentir como un preso, odio no tender hacia la calma que conocía Kafka o Gombrowicz cuando trabajaron para el gobierno, por mi parte, cada vez que me encuentro en sitaciones límite, así las llamo, el simple motivo de levantarme temprano para enfilar mis pies hacia alguna institución gubernamental, me mata, me deprime. Hoy no pude sino sentirme como suspendido en otro tiempo, veía las caras de la gente que labora en esos espacios, escuchaba su música, que aun reproducida en celulares mp3 no deja de mostrar el paso del tiempo.
Al salir de uno de los edificios y caminar unas calles hacía el siguiente, me topé con un ser muy Borgeano, pasé de frente sin entender la mirada del personaje salido del Zahir, me alcanza el anciano más parecido al otro Borges, y de pronto me dice, "has visto las nuevas monedas" abre su puño carcomido por el tiempo y me muestra una moneda de 20 centavos sin reverso, sólo una placa como de hierro liso, no reparo en el instante y continúo mi camino. Unos pasos más adelante, un joven habla por celular y escucho que dice, a tal ... lo acaban de asustar en el Museo Taller Erasto Cortés, y entonces percibo como un lenguaje cifrado entre lo fantasmagórico, la invisibilidad del reverso de la moneda y el hecho de sentirme detenido como en otro tiempo. Empiezo a caminar de prisa y pienso en mis últimos dos meses que he pasado en su mayoría como un misántropo, aunque el viernes pasado, recuerdo que salí después de estar tres días encerrado en casa con un amigo a beber un par de cervezas y al momento de estar en la salida fumando, de pronto habla de la sensación que le ha producido el estar de viaje, hacer pocas paradas y sentirse ajeno, casi al grado de desaparecer en las ciudades, incluso en ésta que es en donde ahora vive, y lo digo porque alguien que ambos conocemos, nos paso de frente y fue como si no existiéramos, como si de pronto sólo se tratase de la pared, como un par de fantasmas que fuman y únicamente se percibe el olor a tabaco, y después repara, nos mira y nos sonríe. Le comenté en ese momento que el ambiente vago y difuso que percibía en la cantina tenía perfecta concordancia con mi estado de ánimo. Hoy, después del par de encuentros en la calle, decidí no pasar más tiempo en el centro de la ciudad y ahora me encuentro en el refugio de mi casa, donde nada pasa.


martes, 5 de abril de 2011

Una mirada a través del espejo

Imagen: André Kertész
La vida es un proceso de demolición
F. S Fitzgerald

Me siento como si hubiera activado el botón de invisibilidad. Al encontrarme parado, una tarde frente a un gran vitral en calle Reforma y la 5 sur, no pude sino sentir espanto. Vi todo menos mi reflejo, por unos breves momentos dejé de existir, veía las cámaras usadas, las bicicletas que ofertan en ese establecimiento, incluso, veía la claridad de un peugeot azul eléctrico, la hermosa conductora de éste que se miraba en el retrovisor aliñándose el cabello, pero yo no aparecía en esa línea intermedia del cristal, me dice Paul mientras vamos calle abajo hacia el centro. Le digo que cada vez más las ciudades suelen teñirnos de ese semblante como transparente, que dependemos de la mirada ajena y entonces, recuerdo una cita de Benjamin, en la que, al contrario del terror que sentía Paul, W.B pensaba en lo bonito que sería quedar perpetuado en las profundidades, con la única condición de que una de las tantas colinas submarinas llevase su nombre, fue la única manera que tuve como para intentar tocar el hombro de Paul quien por supuesto no se encontraba ahí.

lunes, 7 de marzo de 2011

Notas sobre la escritura

Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector. El diámetro de las ondas concéntricas que desplazan depende de las dimensiones del estanque.
El escritor procura que la sintaxis le devuelva al pensamiento la sencillez que las palabras le quitan.
Escribir corto, para concluir antes de hastiar.
¿Qué importa que el historiador diga lo que los hombres hacen, mientras no sepa contar lo que sienten?
El que ignora que dos adjetivos contrarios califican simultáneamente todo objeto no debe hablar de nada.
Las palabras no comunican, recuerdan.
Creyendo decir lo que quiere, el escritor sólo dice lo que puede.

Nicolás Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito

martes, 1 de marzo de 2011

Outsider

En la aparente confusión de nuestro mundo misterioso los individuos se ajustan con tanta perfección a un sistema, y los sistemas unos a otros y a un todo, que con sólo dar un paso a un lado cualquier hombre se expone al pavoroso riesgo de perder para siempre su lugar. Como Wakefield, se puede convertir, por así decirlo, en el paria del Universo.

lunes, 21 de febrero de 2011