jueves, 11 de noviembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
Mensaje con dedicatoria
Bien. La noche corre las cortinas del ocaso. Abajo queda el día exhausto, con sus hombres exhaustos y sus sombras exhaustas. Ha cesado el peregrinaje que no conduce a ninguna parte. Sino a esto: a otra fatiga, a la tristeza sin voz, al olvido de uno mismo.Mientras tanto, el engranaje de los astros agita sus élitros de fuego. El avión desgarra el insomnio de los dioses. Fiel custodia, la Cruz del Sur protesta.¿Qué importa? Su locura andariega está nutrida por fragantes madrigales. Busca el claro de luna en los suburbios del más allá. Y sigue de largo, caballero anhelante, dentro de su brillante armadura.La tierra abajo es sólo una ilusión remota. Se siente ahora el pulso de la eternidad.Estoy en pleno jardín nocturno.Footing Homo viator. Juan Filloy
jueves, 19 de agosto de 2010
Enseñanzas narrativas
sábado, 14 de agosto de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
Mínima instantánea en un café
Otra fotografía con carácter nostálgico en el álbum. Es una imagen que ahora que lo pienso, no sugiere mucho. Se trata de un molino de café. Se distinguen dos tipos de grano en la imagen. Unos son más claros que otros, quizá sean del tipo pluma. Hay un texto en la parte trasera de la fotografía:
Después de caminar horas sin rumbo, encontré este lugar con un aroma particular. La fachada a primera vista parece común y corriente, un establecimiento como muchos en la ciudad; sin embargo al entrar, era como si mi cuerpo se redujera, como si todo a mí alrededor tomara otra proporción, estaba en ese momento viviendo en una especie de escala de mí mismo, una mirada con zoom, un detalle de mi realidad. Todo era pequeño ahí, yo mismo empezaba a sentir como se reducían mis sensaciones. En la entrada al café estaba un pequeño librero con pocas ediciones de bolsillo que paradójicamente lo hacían ver repleto, saturado. Mesas individuales —al menos eso me hacían pensar— formaban parte del inmobiliario; diminutas en las que apenas si cabía una taza parecida a las de un juego de té.
Salí del lugar dispuesto a seguir caminando después de haber bebido un café expreso y el encuentro con la realidad de afuera me hizo percibir sólo la pérdida de unos segundos de mi tiempo, a tal grado que no sé si esto que narro haya sucedido, quizá por la brevedad del café o por la miniatura del instante que pasé ahí reducido.
sábado, 24 de julio de 2010
Acerca de los pájaros
Nunca tuvimos tiempo, ¿no?, los unos para los otros, y ahora es tarde, estúpidamente tarde, nos quedamos así mirándonos, ausentes , extranjeros, llenos de manos superfluas sin bolsillos que las albergen, en busca, en la cabeza vacía, de las palabras de ternura que no supimos aprender, de los gestos de amor de los que nos avergonzamos, de la intimidad que nos asusta.
viernes, 16 de julio de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Never too late, but always too quickly: untimely
Menos mal que los objetos que se nos aparecen siempre han desaparecido ya. Menos mal que nada se nos aparece en tiempo real, ni siquiera las estrellas en el cielo nocturno. Si la velocidad de la luz fuera infinita, todas las estrellas estarían allí simultáneamente, y la bóveda del cielo sería de una incandescencia insoportable. Menos mal que nada pasa en tiempo real, de lo contrario nos veríamos sometidos, en la información, a la luz de todos los acontecimientos, y el presente sería de una incandescencia insoportable. Menos mal que vivimos bajo la forma de una ilusión vital, bajo la forma de una ausencia, de una irrealidad, de una no inmediatez de las cosas.
Jean Baudrillard
