lunes, 17 de agosto de 2009
Tierra de Fuego
la lámpara de aceite brillaba con suavidad
y los objetos, alentados por su quietud,
surgieron en medio de la oscuridad para decirnos
sus nombres: silla, jarra, mesa.
A medianoche, me invitaste a contemplar
el oscuro cielo de agosto, recorrido
por una explosión de estrellas.
El pálido resplandor de la noche infinita
temblaba encima de nosotros.
El mundo ardía en silencio,
un fuego blanco que lo envolvía todo,
ciudades, iglesias, pilas de heno con perfumes
de trébol y yerbabuena. Los árboles ardían
en sus copas, el viento, las llamas, el agua, el aire.
¿Por qué es tan silenciosa la noche, si los volcanes
mantienen los ojos abiertos y el pasado
es presente, amenazando, acechando
en su guarida, como el enebro o la luna?
Tus labios están fríos y la aurora
será un pañuelo en una frente enfebrecida.
lunes, 13 de julio de 2009
Bitácora del suicidio
Quien ha sido torturado lo sigue estando (...)Quien ha sufrido el tormento no podrá ya encontrar lugar en el mundo, la maldición de la impotencia no se extingue jamás. La fe en la humanidad, tambaleante ya con la primera bofetada, demolida por la tortura, luego no se recupera jamás.
La tortura fue para él una muerte interminable: se suicido en 1978.
Levantar la mano sobre uno mismo. Es verdad que a mí siempre me ha parecido tan sumamente aguda y penetrante que me inclino a utilizarla por muy fenecida que esté. Levantar la mano sobre uno mismo. Se me ocurre una horrible acción suicida de la cual habla Gabriel Deshaies en su libro La psichologie du suicide, aparecido en 1947...
Levi, Primo. Los hundidos y los salvados. El Aleph editores. Barcelona, 2005.
Améry, Jean. Levantar la mano sobre uno mismo. Discurso sobre la muerte voluntaria. Pre-textos. España,2005
martes, 16 de junio de 2009
No había nada
miércoles, 6 de mayo de 2009
Instantánea en la estación de Tren
Y la única separación que ahora nos amenaza es el sueño
Adam Zagajewsky
Luis Gondo se efrenta a dos posibilidades. Sabe que su destino está trazado de manera descifrable: hacer el viaje o seguir reduciendo sus sensaciones a un insignificante pedazo de papel. Gondo entonces, asume una tercera. Llega a la estación del metro y mira las manecillas. Intenta escuchar el paso del tiempo y se mira parado frente al abismo del olvido. Sabe que el boleto no-significa. Que somos nosotros quienes re-significamos las cosas: produciendo su propia carencia. Trazando ausencias.
Deposita el cartoncillo en la máquina de acceso. Una vez dentro del vagón, nada importa. Se acerca a su mundo privado, lentamente llega a la hora del sueño, donde sabe que sus deseos no mienten.
ellos pueden volver
pero nunca la ciudad que dejaron atrás.
Y los amantes
siempre somos esa ciudad.
Heriberto Yépez
lunes, 13 de abril de 2009
Espejismos habitados

jueves, 2 de abril de 2009
At The Chime Of A City Clock
A city freeze get on your knees
Pray for warmth and green paper
A city drought, you’re down and out
See your trousers don’t taper
Saddle up kick your feet
Ride the range of a London street
Travel to a local plane
Turn around and come back again
And at the chime of a city clock
Put up your road block
Hang on to your crown
For a stone in a tin can
Is wealth to the city man
Who leaves his armour down
Stay indoors beneath the floors
Talk with neighbours only
The games you play make people say
You’re either weird or lonely
A city star won’t shine too far
On account of the way you are
And the beads around your face
Make you sure to fit back in place
And at the beat of a city drum
See how your friends come in twos,
Or threes or more
For the sound of a busy place
Is fine for a pretty face
Who knows what a face is for
The city clown will soon fall down
Without a face to hide in
And he will lose if he won’t choose
The one he may confide in
Sonny boy with smokes for sale
Went to ground with a face so pale
And never heard about the change
Showed his hand and fell out of range
In the light of a city square
Find out that face that’s fair
Keep it by your side
When the light of the city falls
You fly to the city walls
Take off with your bride
But at the chime of a city clock
Put up your road block
Hang on to your crown
For a stone in a tin can
Is wealth to the city man
Who leaves his armour
Down
martes, 31 de marzo de 2009
Definitivamente jueves
Les dejo una colaboración y un texto sobre Ernesto Cardenal: http://circulodepoesia.com/blog/wp-content/uploads/2008/12/suplemento-12-color.pdf
domingo, 29 de marzo de 2009
Plain notebook (Fragmento)
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El viajero no sabe que la ciudad de Puebla se sostiene por deseos, y éstos, a su vez, son los que poseen a sus habitantes.
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Thomas Klaus miraba el reloj que indicaba las 12:00 horas, la estación de trenes estaba habitada por cientos de jóvenes estudiantes, él se podía distinguir por su cabello largo y su estilo de vestir pasado de moda: suéter de rombos y pantalón de pana café; todos los demás uniformados. Alemanes. Todo un ejército de batalla. Klaus llevaba bajo la axila una cantidad considerable de papel de estraza y una libreta Moleskine, que estaba envuelta entre los demás papeles. Su equipaje: una maleta y un reproductor con música de Can, Manneheim Steamroller y Museum Rosenbach.
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Plain notebook
Jardines de San Francisco
Puebla, 19 de febrero
Llevo relativamente pocos días en esta ciudad que me parece fascinante. Puebla se descubre en una estructura arquitectónica barroca, caótica, pero su traza es tan clásica, tan lineal, que por momentos pienso que no podré extraviarme en esta urbe. Mientras camino por un lugar que se encuentra cruzando lo que antes fue un río, una especie de fatamorgana: un jardín con desniveles que es capaz de aislar los sonidos de la ciudad y la antigua arquitectura de una fábrica que se descubre sólo una vez que te internas en ella, hasta el momento de pertenecer a este gran espacio verde. Decía que mientras camino, veo a muchas parejas, expresan su cariño de una forma ajena, parece que todos viven un simulacro de pasiones, todos actúan de forma mecánica: se toman de la mano, se sientan y besan. En mi país, sólo queda el yo.
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Thomas Klaus reconoce en el viaje una búsqueda. Sabe que ahí todo se torna más entrañable.
*
Después de un camino de media hora han dejado atrás la ciudad, al menos eso piensa Thomas, puede ver desde el estudio de Perla un mosaico de luces. Siente igual que él a la ciudad fragmentándose en la oscuridad. Se queda mirando a lo lejos
y no dice
palabra [ ].
Cree que la casa es una fatamorgana a las afueras de Puebla. Después de un rato toman el té preparado por Perla y conversan… se sugieren.
Perla mira los ojos verdes de Thomas y desnuda el cuerpo en el paraíso de su memoria, ella desconoce el destino de esta idealización, se calla porque tiene miedo de nombrar lo que no existe. Sabe que llegar a su casa fue una muestra mínima de la trascendencia del tiempo en ese espacio reflejado en la mirada de Thomas Klaus, que no tiene más que el presente: sentados en el césped y que el futuro, como dice Enrique Vila-matas, es sólo una figura retórica.
